Ricoh GR IV HDF, la nueva generación de la cámara más japonesa del mercado

¿Tiene sentido una cámara con un filtro integrado? No hablamos del clásico ND que tanto nos gusta tener siempre a mano, sino de un filtro estético, concretamente de un HDF, un filtro de difusión de altas luces, similar al «mist» que se utiliza en vídeo. Da igual la respuesta porque Ricoh ya apostó por esta singular idea en la generación anterior, así que ahora a nadie pilla por sorpresa la llegada de la Ricoh GR IV HDF.

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La idea es la misma: sustituir el filtro ND que integra la versión estándar de esta compacta con sensor APS-C, por el citado filtro HDF. Una cámara que en Photolari hemos bautizado como la más japonesa del mercado porque si las Ricoh GR ya son esencia nipona en estado puro, esta versión HDF se supera.

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Así que ningún lugar mejor que Japón para estrenarla. Durante nuestra penúltima visita por allí, no sólo nos fuimos de paseo con la nueva Ricoh GR IV Monochrome, sino que también llevamos en el bolsillo esta GR IV HDF para disparar algunas fotos y ver los resultados.

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En realidad, no hay mucho que decir a lo que ya vimos con la generación anterior. El diseño es idéntico y sólo la aparición en la parte trasera de un botón para activar o desactivar el filtro HDF permite identificar este modelo respecto al estándar.

Por lo demás, todo es igual a la Ricoh GR IV. Lo que supone, claro, que las novedades que vimos en su momento respecto a resolución, agilidad general, enfoque o mejoras en el estabilizador también están presentes en esta HDF.

Una compacta muy elegante y discreta, optimizada para la fotografía de calle y con un diseño icónico en el que algunos siguen echando de menos un visor -parece una batalla perdida- y más un flash integrado. En ambos casos, hay opciones para sumar estos dos componentes a través de accesorios externos.

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Los resultados son realmente aparentes y lucen mucho en fotografía nocturna, con luces potentes en la escena. De todos modos, no hay que olvidar que con un poco de creatividad el efecto de este filtro HDF también puede dar mucho juego a plenos sol.

Con un precio de 1450 euros, eso son 100 euros más que el modelo estándar de la Ricoh GR IV. ¿Merece la pena? El sentido común nos obliga a recordar que también se puede optar por ponerle un filtro HDF a la GR IV por el mismo o menos dinero y, además, no perder así el ND integrado.

Pero también es verdad que no es lo mismo tener que parar a poner un filtro que tenerlo al alcance de un botón. Es decir, estamos ante una cámara para un nicho muy concreto -y reducido- de usuarios pero que está claro que existe si Ricoh ha apostado por ofrecerlo también en esta nueva generación.

Lo que está claro es que quienes busquen una compacta muy especial y con unos resultados muy característicos que, automáticamente, van a permitir marcar diferencias respecto al resto de imágenes, esta Ricoh GR IV HDF es la opción perfecta.

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