Es una de esas preguntas que desde hace muchos años planea sobre el sector y cualquier interesado por la fotografía o las cámaras seguro que se ha planteado alguna vez. ¿Tiene sentido comprarse una Leica o es un capricho con más de mito que de lógica económica o fotográfica?

Aunque parece que Leica España está más interesada en ferias de arte que en citas fotográficas, lo cierto es que un artículo de hace ya unos cuantos años sobre el sentido o no de comprarse una de esas cámaras que publicamos es de los primeros que a uno le aparecen cuando busca sobre el tema. Por lo visto también los potenciales compradores de Leica leen Photolari.

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Leica M11-5

Así que quien esté debatiendo con su VISA Oro si fundirse o no unos miles de euros en la tienda de Leica es posible que pase por allí y puede que incluso lea lo que contábamos. La respuesta rápida a aquella pregunta de si tiene sentido comprarse una Leica era un contundente no, seguido por un no menos contundente sí.

Han pasado más de siete años desde aquello y la verdad es que han cambiado muchas cosas. Así que nos ha parecido interesante volver a poner el tema sobre la mesa. Siempre sin perder de vista que a muchos compradores de este tipo de cámaras los análisis técnicos, las mediciones de ruido, los sensores multiresolución y las curvas MTF le importan lo justo. 

¿Alguien se compra una Leica M creyendo que va a tener la mejor calidad de imagen del mundo? ¿De verdad a estas alturas hace falta explicar que por 8000 euros hay cámaras que ofrecen unas prestaciones y un rendimiento muy superior a lo que la más potente de las Leica puede abanderar? Nadie se compra una Leica por eso porque, pese a la indudable calidad que ofrecen, su idea de ser la mejor va por otro lado, lejos de las hojas de especificaciones.

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Ya lo explicamos al probar la Leica M11, aplaudir su valentía tecnológica con aquel sensor que emulaba en cierto modo a los móviles con su sistema de resolución variable y, a la vez, dudar de que el usuario tipo de esta cámara tuviera mucho interés en estos enredos. Porque aquí la cosa va de experiencia de uso, filosofía y una forma diferente de entender la fotografía. 

Suponemos que por explicar estas evidencias no hemos podido probar ninguna otra cámara desde entonces. La marca prefiere dejársela a quienes saben que no se saldrán del guión y el discurso oficial. Dudar en voz alta es de pobres. Pero no volvamos con eso, aunque es una pena que una división local de Leica tenga tan poca fe en sus productos como para restringirlos al mundo life style cuando en realidad son magnificas cámaras.

Profesionales con Leica

Claro que se puede trabajar con una Leica. También con una M. Conocemos a profesionales que lo hacen -y que nos leen- y, de hecho, han convertido su equipo en una forma de diferenciarse en un mercado a veces muy saturado y donde hay que ofrecer algo diferente al cliente. Que sí, que las fotos las hace el fotógrafo y todo ese rollo de autoayuda para vender cursos. Pero el equipo también condiciona tiempos, estilos y formas de retratar en mundo. 

El caso es que en estos años Leica ha despejado cualquier posible duda sobre su brillante futuro. La transición digital le ha sentado tan bien que la compañía bate récords de beneficios cada año y demuestra ser capaz de poner su nombre en smartphones y en carísimos relojes sin que nadie le tosa.

La alianza con Xiaomi supone una ingente cantidad de ceros anuales. Sabemos la cifra, no la podemos compartir por aquello de lealtad a las fuentes, pero lo cierto es que produce vértigo. 

Mientras la familia SL sigue a su propio ritmo sin acercarse a la repercusión mediática de las M y con unas ventas mucho más flojas, cámaras que nos encantaban como la CL se quedaron por el camino.

Era una solución más asequible y, por lo visto, eso no acaba de encajar. O tal vez el problema era el sensor APS-C, un formato que la compañía ha decidido retirar de su catálogo. Si quieres una Leica, hay que ir con todo. Y si quieres gastar un poco menos, las Q se han convertido en las compactas más deseadas del mercado. Y con razón, porque son una maravilla aunque, ojo, porque la Sigma BF y sobre todo la nueva Fujifilm GFX100RF de formato medio parece que quieren pelear en ese segmento.

¿Quién quiere una compacta de lujo de 60 megapíxeles si puede tener una muy bonita de 100 MP y formato medio y encima ahorrarse unos cientos de euros? Posiblemente mucha gente, pero hasta ahora esa pregunta no existía.

Invertir en Leica

La lista de espera para hacerse con una nueva M6 de carrete sigue siendo considerable pese al tiempo que ha pasado, así que la compañía está vendiendo el modelo original de segunda mano. 5500 euros la nueva, entre 3000 y 3500 euros la versión anterior, revisada en fábrica y puesta al día. Una pista sobre lo bien que envejecen estos modelos, algo que suele ser uno de los grandes argumentos de quienes compran en una Leica. O invierten en ella.

Si muchas veces Leica se analiza desde los criterios del mercado de lujo donde la lógica de los productos tecnológicos tiene poco sentido, asomarse al mundo del coleccionismo es directamente un universo paralelo. Siempre se ha dicho que hay quienes compran determinados modelos de Leica para dejarlos en la caja y confiar en que dentro de unos años cuesten más que lo que pagaron por ellos. Inversión o especulación fotográfica que algunos verán tan legítima como en el mundo del arte y para otros merecerá el mismo respeto que los cryptobros.

Desconocemos los mecanismos de ese mercado, la verdad. Pero sí podemos comprobar los precios de algunas Leica de segunda mano para ver que, salvo contadas excepciones, mantienen un valor que es impensable en casi cualquier otra marca y modelo. Sólo las Fujifilm X100 parecen estar ahora también en esta liga. Vaya, que en el caso de una Leica M siempre hay cierto margen para arrepentirse de la compra o cambiar de idea unos años después sin apenas haber perdido dinero con el capricho.

¿De qué Canon, Nikon o Sony se puede decir lo mismo? Efectivamente, sacarlas de la caja ya implica que pierden parte de su valor. O incluso si no las tocáramos, a los dos o tres años vendrá un modelo más o menos superior que devaluará en cierto modo su precio.

Puede sonar feo que estemos hablando más de dinero que de fotografía. Pero si hablamos de gastar o invertir miles de euros, es importante tener claro si la adquisición tiene o no sentido. También es posible que se trate simplemente de un capricho al que no es necesario sacar rentabilidad ni amortización profesional.

Quiero la cámara más exclusiva del mercado y todo el mundo dice que es una Leica, así que ya está decidido. A veces este mercado funciona así y, la verdad, nos alegramos por quienes puedan permitirse el capricho porque, sin duda, lo disfrutarán.

Imaginamos que tras nuestro enfrentamiento público con Leica España y sus prácticas hacia este medio de comunicacion algunos esperarían que la conclusión de este artículo sería una clara recomendación para gastar esos miles de euros en equipos de otra marca. No es el estilo de Photolari y nunca lo será. Por eso seguimos diciendo lo mismo que siempre hemos dicho de Leica.

No es verdad que fabrique las mejores cámaras del mercado, y repetir que sus objetivos son inigualables es una buena manera de identificar cuñados fotógraficos. Pero lo que es innegable es que las cámaras Leica son únicas, que la marca se atreve a hacer cosas que ninguna otra compañía de este sector siquiera se plantea y que sus productos tienen una personalidad que hace que trabajar con ellos sea una experiencia fotográfica sin competencia.

6 COMENTARIOS

  1. ¿Tiene sentido comprarse una Leica (en 2025)? El hecho de solo plantearse esa pregunta sobre cualquier producto quiere decir que no, no vale la pena, y si lo haces es simplemente porque te gusta el producto por alguna razon subjetiva mas no objetiva.

  2. De forma objetiva, comprar una Leica no tiene sentido; no aporta nada a tu forma de trabajar, no está construida con materiales ni con tecnología que justifiquen su precio. En resumen, es solo un artículo de lujo porque es caro.

    No se puede comparar con coches de lujo, como un Ferrari y compañía, porque estos últimos ofrecen cosas que otros no te ofrecen a precios menores, como motores, aerodinámica, etc. A lo que sí se pueden comparar es a ropa como Balenciaga o a relojes de lujo, que son exclusivos y de lujo únicamente por el hecho de ser caros.

    Las cámaras Leica son unas más del montón, a diferencia de sus ópticas, que sí son bastante buenas. Sin embargo, las cámaras son del montón y se les puede cuestionar como a cualquier otra.

    Lo que sí no se puede cuestionar es al comprador, que hace lo que quiere con su dinero. Si le gusta que su cámara tenga un logo que diga “Leica” y lo quiere pagar, pues que lo haga; igual que quien quiere una cámara verde, forrada en piel o, qué sé yo, cualquier otra extravagancia. Como dice otro comentario, son gustos meramente subjetivos.

  3. ¿Acaso no te da la misma hora UN CASIO que un ROLEX?. Si eres un buen fotógrafo tendrás la misma calidad con una SONY…FUJI…etc que no sean de gama «top»sino gama mediana y/o baja. Leica, sin negar la calidad y/o experiencia de años…es simple postureo hoy en día. De todas formas allá cada cual con sus billetes. Para mí no. Aunque tuviera esos billetes. Mira que me gusta la fotografía pero por ese «postureo» no paso. LLevo años funcionando divinamente con SONY y mis inicios con NIKON que tampoco le quito méritos a pesar del cambio. Lo dicho…si algo funciona bien…¿para qué y/o porqué tocarlo?.

  4. Tiene pinta que os han excretado definitivamente. Y no me extraña.

    Personalmente voy a escribir a Wetzlar, como a Leica forum, y LFI, informando de vuestra desafección, de los artículos llenos de insolencia y petulancia, llenos de necedad.

    Espero que a la próxima os lleven a la justicia y paguéis toda la negatividad gratuita, toda la aversión inopinada hacia la firma.

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